Más vale prevenir...

16.04.2019

Hace unas semanas, mi hija mayor metió su contrabajo en la bodega de un autobús con destino a Alicante. Lo que nunca piensa uno que vaya a pasar, pasó: al recogerlo, el mástil estaba roto. Quebrado. Imaginarán lo poco que me gusta recordar el disgusto y las lágrimas de mi hija. Afortunadamente, se pudo arreglar, aunque el precio... mejor no recordarlo tampoco. Hubo que cambiar el mástil entero. El Luthier nos preguntó directamente si no estaba asegurado el instrumento, a lo que respondimos, con cierta vergüenza por nuestra ignorancia, que no. Y es que en estos ya diez años que nuestros hijos están en el conservatorio nunca, nadie nos sugirió la existencia de dichos seguros ni la conveniencia de hacerlos, sobre todo si se trata de instrumentos de un precio ya relativamente elevado. Entiéndase esto como una crítica, constructiva, pero crítica al fin y al cabo. Probablemente algunos profesores sí que lo hagan, pero nosotros no tuvimos esa suerte, con ninguno de los instrumentos de nuestros hijos. Y además, estos seguros no son tan caros, sobre todo teniendo en cuenta la tranquilidad que te proporcionan. Orientativamente, en nuestro caso la cuota anual es aproximadamente del 1,2% del valor asegurado. Para que no haya malentendidos, preferimos no comentar el seguro que hemos contratado, que no es otro que el que nos recomendó el Luthier valenciano que nos reparó el instrumento. Nosotros hemos aprendido la lección por las malas, usted está todavía a tiempo, que más vale prevenir...