Señora Consejera, "si la montaña no viene a Mahoma..."!

01.11.2018

Tal y como se desprende de las dos imágenes que acompañan a este artículo, con fechas de 30 de abril del 2018 y 18 de julio de 2018, la junta directiva del AMPA del Conservatorio solicitó en dos cartas a la señora Consejera de Educación una reunión con miembros de la junta del AMPA para poder exponerle la situación de nuestro centro y los aspectos que más preocupación generan entre madres, padres y también alumnos. El texto de estas dos cartas, con registro de entrada y a las que nunca obtuvimos respuesta alguna, se puede leer en los documentos que enlazamos aquí (resaltados en azul). Creemos de suma importancia que se sepa la labor que está desarrollando la junta de este AMPA en defensa de los derechos de nuestros hijos, alumnos de este centro, que llevan años sufriendo una situación de falta de apoyo de la consejería en el esfuerzo que supone compaginar sus estudios de educación secundaria con los estudios musicales. La masificación del Conservatorio (actualmente hay más de 1000 alumnos matriculados), los problemas de espacio que esto genera, así como también los problemas de coordinación se hacen cada vez más patentes y a día de hoy inadmisibles. 

Hace 7 años se implantó el programa de horario integrado, el PHI, sin duda un avance y un esfuerzo que se hizo para que al menos algunos alumnos tuviesen la oportunidad de "integrar" sus estudios musicales en su horario de clases del Instituto. Sin duda, este era el primer paso hacia el reconocimiento de los estudios musicales como parte de una formación integrada, que no puede ser otra cosa que un enriquecimiento del alumno y de nuestra sociedad. Pero desde aquel avance hemos podido ser también testigos de que el horario integrado no supone una solución aceptable: cada vez está más masificado y también fuente de innumerables problemas, desde la coordinación tanto por parte del centro como entre los dos centros. A los problemas de coordinación se sumaron los problemas de los traslados que tenían que hacer los alumnos "pequeños" de Enseñanzas Elementales que a menudo tenían que hacer trasbordos entre los dos edificios, sin que haya vigilancia alguna en el camino. A eso se añaden los problemas de acústica de los aulas del IES El Carmen, que no son aulas aptas para clases de música y además obligan a sus usuarios a tener que llevar no sólo instrumentos sino a menudo otros materiales necesarios para las clases de un edificio a otro. 

Podríamos seguir añadiendo más aspectos, entre otros también aquellos que atañen la parte académica de los grupos del PHI, alumnos que comparten todos una misma pasión, la de la música, la cual ocupa un buena parte de su dedicación y tiempo. Sin embargo, conocemos a muchos de estos alumnos muy de cerca, y no sólo a nuestros propios hijos, por lo que somos conocedores de sus preocupaciones y inquietudes. A menudo esto alumnos tienen la impresión de que el beneficio de formar parte del PHI se reduce a la reducción de clases obligatorias en el Instituto y la integración de sus clases en su horario matinal, pero no perciben que exista reconocimiento real de sus estudios por parte del profesorado del Instituto. Y eso se debe simplemente al hecho de que se trata de una integración meramente "formal", es decir, a nivel del horario. No existe apenas contacto entre el profesorado del conservatorio y el del instituto, ni mucho menos coordinación alguna. Cuando un alumno del conservatorio por el motivo que sea debe faltar a clase o necesita salir del instituto fuera de su horario habitual del conservatorio, esto se convierte en una auténtica complicación y tensión añadida innecesaria. 

Este año, tras reiteradas solicitudes por parte del conservatorio a los que nos sumamos con nuestros escritos a la señora Consejera, se ha procedido, por fin, al aislamiento de 20 aulas para adaptarlas a las necesidades de las clases del conservatorio. Asimismo, la consejería ha dado su autorización "oficial" para que el conservatorio pueda utilizar las instalaciones del IES El Carmen para las clases. Por primera vez en estos siete años, se han fijado por la dirección del centro aquellas clases que se realizan en el instituto, todo según unos criterios concretos, que se establecieron para evitar los traslados de los alumnos entre un edificio y otro. De esta forma, todos los alumnos de Enseñanzas Elementales, con la excepción de aquellos que tocan instrumentos difíciles de transportar por su tamaño, reciben todas sus clases en el Instituto del Carmen. En este sentido, se han podido subsanar "provisionalmente" algunos aspectos de los anterior mencionados. Ahora sí, esta medida no deja de ser un parche, y no una solución, ni mucho menos aquella a la que nosotros aspiramos y que debería haberse emprendido ya hace tiempo desde la Consejería de Educación. Nos referimos a la creación de un auténtico centro integrado, empezando por la construcción de un edificio (que podría ser el terreno del actual parque de perros que ya se cedió al conservatorio en otras épocas y que podría ser cedido perfectamente para esta finalidad) para dar solución a los problemas de espacio y permitir a los alumnos de Enseñanzas Elementales tener clases de música en un espacio adecuado para ello. No nos engañemos: Los aulas del instituto son, por mucho que se hayan aislado, aulas de instituto y no de música. Cualquier profesor de música, incluso de colegio o de instituto, dispone de un aula específica para este tipo de enseñanzas. Parece no sólo ilógico sino realmente anecdótico que un profesor de música de un centro especializado en estas enseñanzas deba dar sus clases en un aula de instituto. Y por la misma regla de tres no parece tener mucho sentido que una clase de colectiva con 5 o 6 alumnos de cualquier instrumento deba impartirse en un espacio en el que apenas pueden colocarse ni los alumnos ni sus atriles. 

Nos consta que la Consejera ha hecho alguna visita al centro y se ha entrevistado con la directiva (y algún miembro del AMPA). Sabemos que se trata de un cargo con múltiples ocupaciones, como podemos ver a través de las redes sociales en los múltiples actos públicos en los que toma parte, y que sin duda merecen su atención. Sin embargo, como ya hemos dicho al principio de este escrito, desde abril de este año no solo no nos ha podido hacer ningún hueco en su agenda sino ni siquiera se ha dignado en respondernos. 

¿Acaso como madres y padres de alumnos del conservatorio y representantes no solo de los socios del AMPA sino de todos los padres, nos merecemos menos atención que otros? Pues, "si la montaña no va a Mohama..."